El yogur se ha convertido en uno de los mayores sliados de la salud hasta el punto de gozar de una leyenda: la de garantizar la longetividad. Con fracuencia se recoge la foto de algún vejeye búlgaro, georgiano o turco, casi siempre sonriente y de buen aspecto, que ha llegado a centenario con todas su arrugas gracias a la ingesta diaria de yogur
Desgraciadamente no hay-conyogur o sin él- ninguna receta mágica que garantice vivir más años. Si es cierto que se digiere mejor que cualquier otro derivado lácteo, contiene proteinas predigeridas, vitaminas del grupo B, calcio y fosforo. Pero de panacea, nada de nada.
Nunca fueron probadas las tesis de Matchkinoff, un investigador ruso que firmaba que la vida de los que tomaban yogur a diario era más larga. Si favorece la regulación de la flora intestinal, facilita la digestión y asegura una rápida asimilsción del calcio y fosforo durante sus 24 dias de vida. Es también diurético y laxante. Contribuye a regular los movimientos intestinales, por lo que es recomendable en alteraciones del intestino producidas tras tomar antibióticos.
Sin embargo, no se puede afirmar con rotundidad que ayude a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculare, tumorales o inmunitarias, como apuntan algunos.
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